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Cusco, un paraíso del mountain bike en Perú

Te invito a descubrir Cusco, uno de los destinos favoritos para quienes desean descubrir lo mejor de Perú arriba de la bicicleta.

Textos: Ale Bergström
Fotografías: Ale Bergström

Se venía junio y en mi calendario es sinónimo de descanso, debido a que es un mes sin carreras en el campeonato que actualmente estoy corriendo. Pasó que a Martin se le ocurrió una locura, pero de esas que me gustan. Escaparnos hasta Perú por una semana para recorrer esos trails que tanto hablan y que hasta ahora, solo habíamos visto en fotografías.

Sin lugar a dudas que Perú es un destino maravilloso para cualquier amante de los viajes. Su cultura, su comida, su historia y geografía lo convierten en el lugar ideal para desconectarse de todo y sumergirse en un sin fin de aventuras. Pero últimamente Perú se ha transformado en un punto obligatorio para cualquier amante del mountainbike que guste de destinos “exóticos”, y busque algo más de Cusco que Machu Picchu.

La verdad es que viajar puede ser una de las experiencias más enriquecedoras que el dinero puede comprar, y viajar con el propósito de andar en bicicleta por nuevos lugares que uno ni siquiera se imagina que existen … bueno, al menos para nosotros, que somos unos amantes de los viajes y la bici, es una experiencia que puede ser resumido en una sola palabra: felicidad.

Nuestra aventura comenzó desde el primer día, con el armado de nuestro equipaje, (es la primera vez que viajabamos con bicicletas en avión) , sabíamos que llevar bicicletas puede terminar en una no muy agradable experiencia por lo que nos habían contado, con bolsos perdidos, altos costos de sobre equipaje, bicicletas golpeadas y algunos otros etcéteras… Pero había que arriesgarse.

Mientras mi bicicleta iba lo bastante protegida en un bolso, la de Martin, iba algo más “a la suerte” en una caja de embalaje, de esas con las que vienen las bicicletas cuando las compras en la tienda. Como sabíamos que nos iban a cobrar sobre equipaje, aprovechamos de meter todo lo que pudimos en el bolso y la caja. Así que con toda la fe, cruzamos los dedos y solo debíamos esperar a que ambas bicicletas lleguen hasta nuestro destino sin ninguna novedad. Dos bultos extras, de unos 27kg cada uno aproximadamente.

No se pierdan el video resumen al final!


DÍA 0:
Bienvenidos a Cusco

Aterrizando en el aeropuerto de Cusco (vuelo directo desde Santiago) , a las 17:00 nos tranquilizó ver desde la ventanilla del avión que nuestras bicicletas estaban siendo descargadas. La sorpresa fue mayor al ver que todo nuestro equipaje nos estaba esperando en la cinta, a la salida de Policía Internacional.

Debo reconocer que tuvimos la suerte de que nos cobraron solamente un equipaje “especial” de una bicicleta ( $50 dolares en viajes dentro de latinoamerica con LATAM) que fue la bici que venía en la caja, mientras el bolso paso como un equipaje normal.

Nos alegró aún más ver que nuestras bicicletas estaban en excelentes condiciones sin sufrir ningún daño durante el viaje.

Afuera del aeropuerto nos estaba esperando Robert uno de los dueños de Peru Biking, quien también sería nuestro guía los siguientes días. Nos llevó hasta el hotel donde nos hospedamos para conversar un poco sobre el itinerario, algunos posibles cambios de último momento y un adelanto de todas las aventuras que nos esperaban en estos días de travesía.

Y bueno, ya estábamos en Perú y solo quedaba una cosa por hacer, disfrutar al máximo cada nuevo trail. Como dijo Felipe (un brasileño quiropráctico que fue a conocer los trails de Cusco hace 6 años y sigue ahí), «los Incas no sabían que estaban construyendo senderos de bici».

A unos 3.400 metros sobre el nivel del mar y con casi 430 mil habitantes, Cusco es una ciudad absolutamente histórica, porque fue la principal ciudad del Imperio Inca, y por ende, hacia donde mires encontrarás restos arqueológicos, antiguas construcciones y museos. Como la Fortaleza Sacsayhuaman, o templos como el de Qoricancha, Qenko y Tambomachay. Si te gusta la arquitectura o la historia precolombina, necesitas quedarte al menos unos 3 días extras solo para recorrer la ciudad y sus atractivo.

Pero para Martin y para mi, el objetivo era otro: Recorrer las montañas que rodean esta increíble zona y alejarnos de los turistas lo mas posible.

Con las bicis ya armadas y aprovechando de ajustar algunos detalles, salimos a comer y caminar por Cusco de noche, ya que dada la diferencia de altura, es ideal hacer un poco de ejercico para aclimatarce.

NOTA: Desde que pisamos Cusco nos recomendaron que no tomaramos agua de la llave, para evitar cualquier problema de salud.

DÍA 1:
Santa María, Huanacaure y El Brujo (La Vía Láctea)

Ahora si, comenzaba la aventura. Debo ser honesta, la aclimatación que realizamos el día anterior fue de gran ayuda. De lo contrario hubiera sido imposible enfrentar los trails que teníamos planificados para nuestro segundo día en Cusco.

A eso de las 9 de la mañana ya estábamos con las bicicletas cargadas y en camino a nuestra primera aventura junto a Robert y River que es el chofer que nos acompañó todos los días, quien nos dio un pequeño tour en auto por la ciudad de Cusco antes de ir al primer sendero de los que recorreríamos hoy.

Nuestro primer acercamiento con los cerros de Cusco fue en el sendero del Cerro Picol al sur de la ciudad, con unos 7kms de bajada en medio de los bosques de eucaliptos y que llega hasta Santa María. Construido por personas que peregrinan hasta la Cruz que se encuentra en la cima del cerro, es un sendero bastante técnico, pedregoso, con bastante antigrip, mucha pendiente y algunos bajones que te mantienen atento a las condiciones. Llegamos al final del sendero medios asustados, pensamos “si el primer trail fue así, quizás como sería el resto”, Robert usó ese sendero para medir nuestro nivel y ver si seríamos capaces de completar el itinerario. Los senderos en Perú son muy extensos y con difícil acceso por lo que es importante conocer los niveles de cada uno.

El siguiente trail se trataba de una bajada bastante exigente, de unos 18kms aproximadamente que duró algo así como 1 hora y media por un sendero que comienza en medio de ruinas Incas, en lo más alto del histórico cerro Huanacaure, a unos 4100 metros sobre el nivel del mar que se hicieron notar al ser el cerro más alto de la zona.

DATO: Cuando te recomiendan comprar hojas de coca y masticarlas, hagan caso… Realmente sirven a esa altura.

Según las crónicas españolas y la mitología andina, el Huanacaure tiene un valor sagrado en la cultura incaica ya que representa al personaje mítico Ayar Hucho, hermano del fundador del imperio inca, Ayar Manco, quien, según una leyenda, se convirtió en una roca que yace en el cerro y que por lo tanto seria el lugar donde se funda el imperio Inca.

Al comienzo, el sendero es bastante fluido y rápido, pero prontamente se pasa a una zona bastante suelta y muy poco grip, por lo que es fácil salirse del sendero. Hay que tener en cuenta que realmente son senderos construidos hace cientos de años por los Incas. Más abajo, las piedras y rocas se hacen presentes en gran tamaño (me tuve que bajar en de la bicicleta en una de las secciones). Al final, un par de switchback antes de llegar a la ciudad de Cusco, donde disfrutamos de un pequeño descenso urbano con escaleras. El broche de oro de este sendero fueron las Cusqueñas heladas con las que nos estaban esperando y que nos motivaron para el siguiente desafío, El Brujo.

El último trail del día parte en una capilla en el paso de Ocoruro a unos 4.225 metros de altura y de unos 15kms de bajada. Lleno de paisajes increíbles que acompañan durante todo el recorrido. Los primeros kilometros no sabes donde estás parado, parece una pelicula del señor de los anillos. Lo que lo convierte en el sendero más divertido del día por votación unánime incluso con haber pinchado unas 5 veces durante la bajada. Además de ser un trail muy diverso, mucho flow, rock gardens, switchbacks, wall rides y muy exigente.

La anécdota del día fue que en el último tramo de la pista, después de un bajón, nos encontramos con una peruana “durmiendo” en el sendero, bueno al parecer en estado de ebriedad (mucho). Así que tuvimos que poner bastante más atención en cada una de las siguientes bajadas. No sabíamos con que nos podríamos encontrar.

Definidamente el primer día ya había superado todo tipo de expectativas. Con pistas y paisajes absolutamente fuera de lugar y que nos sorprendieron ya que es muy diferente a lo que te puedes imaginar desde el avión.

DÍA 2:
La Máxima y Maras 2

Nuestro segundo día de aventura en Cusco comienza nuevamente a las 9 de la mañana, cuando Robert nos pasa a buscar al hotel, pero esta vez acompañados de Felipe, un brasilero que se quedó a vivir en Perú y Alex un Colombiano cuarentón que le gustaba soltar el freno. Así que ambos aprovecharon su día libre para rodar con nosotros junto a los Explorers de Colombia, unos tipos experimentados en el mountain bike muy buena onda.

El primer desafío del día, el sendero La Máxima. Un extenso trail de unos 14,8kms de largo que comienza a unos 4.445 metros sobre el nivel del mar y que tiene cierto misticismo. Por que para llegar hasta él hay que conseguir la “llave mágica”. Así es, una llave que nos permitirá seguir subiendo para llegar hasta la cima. La ruta es accesible solamente por un camino que se hizo para abrir un gasoducto que nunca se llevó a cabo. Al cerrar el proyecto los lugareños le pusieron un candado al camino. Por lo que se hace necesario llegar hasta el pueblo de Cuper Bajo, que está en la Laguna del Pioorai (laguna que le distribuye el agua a Cusco) y que se ubica a unos 40 km de Cusco. Allí, hay que pedir el permiso necesario para acceder a este sendero.

La bajada es tal cual su nombre LO MÁXIMO! Un sendero que dura 1 hora y media sin parar. Tiene un grip vegetal suelto y una vista espectacular. En algunas secciones es mejor no mirar para el lado por que hay acantilados enormes. Eso si, hay que tener mucha precaución y controlar los frenos porque en más de una ocasión nos encontramos con mulas cargadas con trigo y avena bajando (hay que bajarse de la bici y pasarlas con cuidado para que no se asusten y además demostrar respeto a las comunidades locales). Al final hay una zona larga de switchbacks sueltos con wallrides y peraltes naturales que le dan un entretenido final al sendero. Un par de Cusqueñas heladas y nos fuimos en camioneta hasta el siguiente Trail, el Maras 2.

Este sendero de unos 10 kms de largo se ubica en Las Salineras, que son minas de sal cuya explotación es tan antigua como el Imperio Inca. Ubicada en la ladera del cerro, la salinera en forma de terrazas o andenes es atravesada por un riachuelo que nutre de agua salada las pozas. El uso de la Sal de Maras data de miles de años y se hereda en cada familia, pero se maneja en forma comunal. Este lugar cuenta con una vista perfecta al complejo Las Ruinas de Moray. Un sitio arqueológico con forma de anfiteatro conformado por varios andenes circulares a unos 3500 metros sobre el nivel del mar. Desde aquí, también es posible ver los cultivos de trigo, maíz y avena.

Al comienzo del sendero, la arena blanca y el polvo que se levantaba nos obligó a darnos distancia entre unos y otros para evitar accidentes. Durante la bajada nos encontramos con unos niños de una comunidad cercana con los cuales compartimos algunos minutos y quienes nos demostraron que se toman muy enserio el llevar casco al pedalear. Al terminar el flow inicial del sendero, nos metimos en una sección de aproximadamente unos 5 minutos, algo más trabajado, super técnico, con sanjas y un par de saltos naturales. Terminamos en el pueblo de Lamay.

Lamaaayyy!!! Lugar donde paramos a almorzar a las 17:00, todos comimos uno de los platos típicos de la zona… el Cuy al Palo. Ok, debo ser honesta (me lo exige la redacción), a pesar de querer conocer todo lo que pueda de la cultura Inca, de ser respetuosa y compartir sus tradiciones, no fui capaz de comerme a ese animal. Venimos de una cultura distinta y al menos para mi fue algo mucho más impactante de lo que esperaba. Mas si había un Cuy vivo tambien en el restaurant. Martin no tuvo problemas.

NOTA: Hasta el momento aún no hemos podido recorrer Cusco de día.

DÍA 3:
La Máxima y Chinchero Alto

El tercer día era nuestro día de descanso, pero finalmente quedamos tan enganchados con el sendero de La Máxima y aprovechando las ganas de Robert de rodar, es que decidimos volver. Imposible no hacerlo!

Este día nos sumamos al grupo “Explorers” (que había mencionado anteriormente) un grupo de Colombianos, que viajan todos los años a alguna parte del mundo en busca del mejor sendero. Que a todo esto, terminamos todos los días restantes andando juntos.

El segundo trail del día nos llevó hasta Chinchero Alto. Un sendero de unos 7kms de bajada que parte por granjas de los lugareños, con mucha piedra suelta, curvas, escaleras y una adrenalina extra que aportaban las ovejas en el camino. En definitiva, un sendero exigente que en la mitad, se introduce entre las Ruinas de Machu Colca, con un cañón gigante que lleva el mismo nombre y que sorprendentemente es uno de los más profundos del mundo .

Por aquí es posible llegar hasta la Cruz del Cóndor, estratégico punto de observación del cañón donde es posible divisar al cóndor Andino gigante en plenitud. Desde el borde del cañón se contempla un hermoso valle verde y algunas remotas aldeas tradicionales que subsisten gracias a la agricultura en terrazas, típica de los poblados Incas.

DÍA 4:
Salcantay

Hoy la aventura comenzó junto a los colombianos de Explorers a las 1:30 AM. Hora a la que salimos desde Cusco rumbo al Salcantay, una montaña de unos 6.271 metros de altura sobre el nivel del mar y que se ubica en la Cordillera Vilcabamba. Para disfrutar de un sendero de unas 5 horas y media que comienza a los 4.650 metros y llega hasta los 1.700. Después de unas duras 4 horas de viaje en camioneta por unos caminos de tierra muy exigentes (tratando de dormir para guardar energías) llegamos hasta nuestro punto de partida, donde dejamos atrás las camionetas para subirlas a las mulas que nos estaban esperando. Y que nos ayudarían a llegar hasta nuestro punto de largada.

Después de unas 2 horas y medias cabalgando comenzamos a armar nuevamente las bicicletas y recorrer la ruta de un famoso treking que se ha convertido en el favorito de muchos senderistas a nivel mundial por sus increíbles paisajes, belleza natural, profundos valles y quebradas, lo que hace su recorrido interesante pero a la vez agotador.

Al principio, el sendero es bastante técnico debido a las grandes piedras y a la presencia de arrieros con caballos, quienes tenían la prioridad en el camino. Sin embargo, a medida que íbamos bajando, la geografía iba cambiando, para llegar gradualmente hasta la selva con senderos muchos más rápidos y mariposas chocando en las antiparras. Debo reconocer que los colombianos si sabían cómo se conduce en medio de la selva. Su experiencia en este tipo de terreno era evidente y nos sorprendió bastante!

Aveces fue necesario aplicar pedaleo para conectar ciertas secciones, o bajarnos de la bicicleta, pero nada que nos impidiera disfrutar de la bajada. Sobre todo al bordear el Río Urubamba y algunos acantilados que le sumaban una cuota extra de adrenalina.

DATO: Los mosquitos que se encontraban cerca del río eran LE-TA-LES!! Así que si van a la selva, no se olviden del repelente.

Durante el recorrido, nos encontramos curiosamente con muchos puestos de venta de agua, chocolate y comida. Lo que nos hace entender que es un lugar hasta el que llegan muchos turistas y senderistas para realizar este treking.

Al finalizar el trail terminamos con un pequeño night ride hasta llegar a una de las camionetas para ir directo a los baños termales, lo cual fue necesario despues de un día con mas de 5:30 horas reales de bici y un 95% de bajada.

DATO: en cualquier minuto van a prohibir el acceso de bicicletas a Salcantay, por lo que sí puedes ir, anda lo antes posible.

DÍA 5:
Inka Avalanche y Pumamarca

Después de Salcantay, la sensación de cansancio al despertar era mucho más fuerte que los días anteriores. Pero no nos podíamos perder un clásico, la mítica pista del Mega Avalanche!! o cómo le llaman acá, el Inka Avalanche. Desde Santa Teresa salimos camino a Cusco, un viaje de unas 5 horas en el que hicimos dos paradas. La primera para disfrutar del trazado del Mega Avalanche. Famosa carrera a la que llegan unos 400 corredores anualmente y que mi amigo Kike Génova la ganó dos veces, por allá… en el 2011 y 2012. Y la segunda parada para hacer el trail de Pumamarca.

La pista del Megavalanche parte a unos 4350 msnm, en los faldeos del Nevado Verónica. Después de sortear algunas alpacas al inicio del camino, comienza la bajada. Una largada muy ancha, donde generalmente se produce el cuello de botella en el evento masivo da paso a un single trail con un trazado mega fluido con varias piedras y muchas cruzadas de camino lo que ha ratos lo vuelve algo predecible pero sin restarle adrenalina. Al final nos encontramos con algunos saltos que quedan de los eventos anteriores y que fueron el broche de oro para cerrar una de las pistas más famosas en Cusco. Pero para mi, no de las mejores.

Después nos fuimos al Pumamarca, un trail de unos 10 minutos que comienza en medio de unas ruinas Incas, lo que le aporta un ambiente absolutamente místico a la largada. Si bien, ha sido el trail más fácil que hemos realizado hasta el momento, tiene algunas secciones con rocas y rockgardens que te exigen bastante y no te dejan descolgar del todo los frenos. Pero en general es una pista bastante rápida que te lleva entre múltiples ruinas para llegar finalmente al pueblo de Ollantaytambo, en el Valle Sagrado de Perú que se encuentra sobre el río Urubamba. Un lugar absolutamente maravilloso y que nos sorprendió por su belleza. A Ollantaytambo se le conoce como la ‘Ciudad Inca Viviente’. Sus habitantes mantienen muchas de las tradiciones heredadas por sus antepasados incas. Su principal atractivo turístico es el sitio arqueológico ubicada junto al pueblo.

A estas alturas ya se había vuelto una costumbre el cerrar el día con unas cervezas, así que no podíamos perder la tradición y Robert nos mantenía bastante bien hidratados con las Cusqueñas frías.

DÍA 6:
Huchuy Qosqo y Lares

El último día de aventura en Cusco fue absolutamente sorprendente por que nos habían contado que cerraríamos el viaje con un broche de oro. Robert nos prometió que el primer trail del día de hoy sería alucinante y así fue. Para subir recorrimos un camino que nos llevó por diferentes pueblos y acentamientos llenos de alpacas y llamas (amo las alpacas jajaja), para llegar finalmente en la camioneta hasta un altiplano con lagunas increíbles.

Después de bajarnos de la camioneta debimos pedalear unos 5 minutos para llegar a algo así como una puerta al valle, con unas piedras gigantes talladas a mano (5 minutos de pedaleo en Cusco se hacen largos debido a la altura) . Definitivamente esta fue la pista más rápida y entretenida en todo nuestro viaje. Un sendero que comenzó con unas escaleras y que nos recordaba a cada momento que estábamos en medio de los restos de una civilización Inca.

El paisaje era absolutamente increíble en todo momento, con muchas ruinas y canales que cada cierto tiempo debíamos ir saltando y más escaleras!! A medida que íbamos finalizando el recorrido comenzaron a aparecer los famosos switchbacks Peruanos. Lamentablemente, entre uno de ellos, Martin se calló y se golpeo en una mano que lo dejó out durante el resto del día. Perdiéndose el ultimo trail.

El segundo sendero fue el complemento ideal para despedirnos de Cusco. Un sendero alucinante que parte en la cima de un cerro con una pequeña iglesia donde lo primero que nos toca es un freeride brutal por tierra volcánica muy suelta. Quedé alucinando porque es la primera vez que hago freeride REAL! Un comienzo motivador para después cruzar un altiplano lleno de alpacas, llamas y burros. Seguimos bajando y entramos en un sendero muy rápido y muy técnico que comienza con un tobogán hecho por los animales y que a lo largo de los años ha sido utilizado por los lugareños para transitar, por lo que está muy bien definido y te deja con una sensación de querer seguir disfrutando de la bajada.

Me llamó la atención de que fue el primer sendero en el que nos encontramos con mucho lodo y que nos dejó a todos embarrados pero muy felices.

Dos trails perfectos para finalizar un viaje increíble, que nos dejó con ganas de seguir disfrutando de las montañas de Cusco y que desde luego es absolutamente recomendable para quienes tienen algo de experiencia.

Sin lugar a dudas que la experiencia de Robert y Peru Biking para organizar un viaje de este nivel, absolutamente personalizado según las capacidades y necesidades de cada uno fue fundamental, además de todo el apoyo técnico, la logística y por supuesto su buena onda y la del grupo que se formó.

Nos despedimos de Perú con una sonrisa de oreja a oreja, con las expectativas totalmente superadas y con una meta, volver lo antes posible por que quedó mucho por conocer, pedalear y disfrutar de estos larguisimos e históricos senderos que son reales caminos Incas. Que ojalá todo mountainbiker tenga la posibilidad de conocer algún día

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